Diagnóstico ortodóncico 1: anamnesis y exploración clínica

Por qué el diagnóstico va primero

La ortodoncia se ocupa de las desviaciones de la oclusión normal. Una maloclusión es una variación respecto a una norma aceptada, no una enfermedad. Planificar un tratamiento rara vez es una decisión de sí o no: consiste en sopesar un abanico de opciones para encontrar la más adecuada para cada paciente.

La oclusión ideal es la excepción

Una oclusión estática ideal combina relaciones molares e incisivas de clase I con dientes bien alineados. Sin embargo, una oclusión aceptable solo se desarrolla de forma natural en aproximadamente el 30–40 % de la población de las sociedades occidentales. Su desarrollo depende de varios factores: el tamaño de los maxilares y su relación entre sí; el tamaño, número y forma de los dientes; y la forma y el comportamiento de los labios, la lengua y la musculatura perioral.

¿Quién necesita tratamiento?

Como no existe un umbral de enfermedad, los propios ortodoncistas discrepan a menudo sobre cuándo el tratamiento se vuelve necesario (Richmond et al., 1994). Por eso, sistemas públicos de salud como los del Reino Unido y Escandinavia usan índices ortodóncicos para priorizar la atención, basados sobre todo en el perjuicio estético y de salud dental (Brook y Shaw, 1989).

Por qué consultan los pacientes

El método de este curso

Estos beneficios dependen de un diagnóstico sólido. Como en cualquier otro campo de la medicina, se basa en tres pasos:

  1. Anamnesis: motivación, antecedentes dentales, familiares y médicos.
  2. Exploración clínica: extraoral y luego intraoral.
  3. Pruebas complementarias: radiografías y análisis cefalométrico (tratados en el curso complementario).

Cada paso termina con un cuestionario basado en casos clínicos breves.

Fuente principal: Cobourne MT, Fleming PS, DiBiase AT, Ahmad S. Clinical Cases in Orthodontics. Wiley-Blackwell, 2012, capítulo 1.