Las radiografías van después de la exploración clínica, nunca en su lugar. Responden a las preguntas que la exploración ha planteado.
La radiografía panorámica
La panorámica suele estar indicada antes del tratamiento, para comprobar la presencia y posición de los dientes no erupcionados y la longitud y morfología radiculares. Conozca sus límites:
- Falta de nitidez: imágenes fantasma, imágenes de suma, distorsión estática y errores de procesado.
- Distorsión horizontal, que tiende a no ser lineal.
- Distorsión vertical, que se considera el doble de la horizontal.
- Superposición de la columna cervical.
- Un plano de corte (capa focal) limitado: las raíces en posición lingual que quedan fuera se magnifican, y los dientes muy inclinados parecen estrechos o acortados. Por ello la región anterior puede ser poco representativa, más aún si el paciente está mal posicionado.
Las radiografías intraorales (periapicales, oclusal superior) aportan más detalle, sobre todo en la región anterior del maxilar (Witcher et al., 2010), y la técnica de paralaje permite localizar dientes no erupcionados.
La telerradiografía
La telerradiografía se toma con un cefalostato, que mantiene la cabeza a una distancia fija del tubo y del receptor. La magnificación es, por tanto, constante para cada aparato, lo que permite comparar directamente radiografías del mismo paciente en distintos momentos o de distintos pacientes. La proyección lateral es la estándar; ocasionalmente se toma una posteroanterior para asimetrías faciales o para localizar dientes incluidos.
El análisis cefalométrico aporta datos numéricos sobre:
- la relación de las bases esqueléticas;
- la posición de la dentición en la cara;
- el perfil de los tejidos blandos.
Ayuda a entender la etiología de una maloclusión, apoya el diagnóstico y la planificación, y proporciona una referencia medible para seguir el tratamiento y el crecimiento mediante la superposición de radiografías sucesivas.
Cuándo solicitarla
No de forma rutinaria. Una telerradiografía lateral está justificada cuando el tratamiento implicará:
- un movimiento anterior o posterior importante de los incisivos;
- la corrección de una discrepancia esquelética mediante modificación del crecimiento o cirugía ortognática;
- el seguimiento, o un posible tratamiento precoz, de un paciente joven con una discrepancia esquelética marcada.
Fuente principal: Cobourne MT, Fleming PS, DiBiase AT, Ahmad S. Clinical Cases in Orthodontics. Wiley-Blackwell, 2012, capítulo 1.